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El empoderamiento digital, objetivo de la nueva Estrategia Digital presentada por las ikastolas

La implementación de la nueva experiencia de aprendizaje orientada al empoderamiento comenzará en la ESO el próximo curso. “Para vivir en un mundo digital, debemos educar ciudadanas y ciudadanos empoderados digitalmente”, ha destacado Zigor Ibarzabal, director de Educación de Euskal Herriko Ikastolak.

La cuestión de la digitalización se ha situado en primera línea de la actualidad en los últimos tiempos, especialmente desde que se presentaron las conclusiones del informe PISA. Sin embargo, en la sociedad ya existía desde antes una reflexión y un debate profundos sobre la digitalización y las consecuencias que esta conlleva, especialmente en las comunidades educativas. La nueva Estrategia Digital llega para ofrecer una respuesta sólida a ese debate y responder con una línea propia. Es el resultado de dos años de trabajo profundo y compartido, que analiza las diversas consecuencias que conlleva en sí misma el uso de la tecnología y responde a ellas de frente. Stefano Kluzer*, cofundador del marco europeo de competencias digitales DigComp 3.0, ha calificado la estrategia como un “trabajo de gran valor” en una entrevista realizada por videoconferencia: “Es el segundo caso que conozco en Europa”. Asimismo, ha valorado que la puesta en marcha del marco tecnopedagógico se recoge “con precisión”, nivel por nivel, y que, de este modo, ofrece a los docentes una herramienta para “definir con claridad también los roles y las responsabilidades”.

Zigor Ibarzabal, director de Educación de Euskal Herriko Ikastolak, ha presentado esta mañana los resultados en la Ikastola Armentia de Gasteiz, después de que la presidenta, Nekane Artola, los valorara en su bienvenida y destacara la respuesta que esta estrategia ofrece a la demanda desarrollada por el movimiento desde abajo hacia arriba. Ibarzabal, por su parte, ha recordado que hace quince años, cuando todavía los dispositivos digitales no habían llegado a todos los hogares, las ikastolas fueron pioneras a la hora de incorporar recursos digitales en los procesos de aprendizaje. Hoy, sin embargo, la realidad es completamente distinta: la sociedad vasca es una sociedad hiperdigitalizada que vive de manera permanente con la tecnología y, refiriéndose a ello, se ha expresado con claridad: “Nos encontramos ante un reto social y, como pueblo, debemos hacerle frente. Estamos convencidos de que, desde la educación, podemos hacer una contribución importante a la sociedad; debemos hacerla”.

Y, por tanto, el director de Educación de las ikastolas ha reafirmado que la educación debe poner su propia mirada ante ese reto social y ofrecer una respuesta coherente: “Esa nueva realidad nos ha llevado a repensar la relación entre la educación y el ámbito digital, y a volver a definir el lugar que deben ocupar los dispositivos y el trabajo digital en los procesos educativos”.

La propuesta de las ikastolas tiene dos dimensiones. Por un lado, el marco tecnopedagógico para trabajar la competencia digital y el empoderamiento digital; y, por otro, la hoja de ruta para la soberanía tecnológica. La primera define qué, cuándo y cómo se debe trabajar en el aula. La segunda, en cambio, busca autonomía para tomar esas decisiones, reduciendo la dependencia de proveedores externos y poniendo la tecnología al servicio del proyecto educativo.

Decisiones marcadas por la evidencia y la pedagogía

La estrategia se basa en evidencias científicas. En concreto, tiene como base las investigaciones realizadas junto con la Facultad de Humanidades y Educación (HUHEZI) de Mondragon Unibertsitatea y las aportaciones de investigadores e investigadoras de varias universidades, así como de diversos profesionales del ámbito de la educación. La investigación ha analizado específicamente el ámbito educativo y el estudio se ha recogido en cuatro documentos: la justificación de la aportación de la tecnología, la fundamentación de la clasificación, la clasificación validada de la competencia digital y las propuestas de aterrizaje en el aula. Asimismo, para completar la estrategia se han tenido en cuenta conocimientos y evidencias de otros ámbitos: la sanidad, la psicología, la neurociencia y la salud pública, por ejemplo.

Amaia Arroyo Sagasta, profesora e investigadora, ha presentado las claves principales del trabajo de investigación realizado: “La conclusión principal es clara. La tecnología puede enriquecer el aprendizaje, pero no siempre ni de cualquier manera. Tiene valor cuando se utiliza en contextos, con recursos y en momentos adecuados. Un dispositivo no es en sí mismo una herramienta de aprendizaje: es la pedagogía la que marca el uso”.

Por ello, Euskal Herriko Ikastolak han anunciado tres decisiones generales: reducir el uso de pantallas en el ámbito educativo; retrasar en el tiempo la incorporación de las pantallas al aula y, por tanto, evitar su uso en las etapas iniciales, trabajando la competencia digital de manera analógica; y trabajar el empoderamiento digital de forma específica y en momentos concretos, dedicando un tiempo específico en el horario semanal; para ello se crearán recursos específicos.

Tres pasos en cada etapa

El desarrollo de la competencia digital se entiende en tres niveles, como pasos que se alimentan mutuamente: alfabetización, implementación y empoderamiento. Primero hay que conocer la tecnología; después, utilizarla como herramienta; y, por último, reflexionar sobre sus posibilidades, límites e influencias, y empoderarse. Basándose en ese planteamiento, en la presentación han avanzado diversos criterios para aterrizar las decisiones.

En Educación Infantil y en los dos primeros cursos de Educación Primaria, los dispositivos no se utilizarán en la actividad habitual; y en los casos en que sea necesario un uso excepcional, será el docente quien utilice el dispositivo, no el niño o la niña. Asimismo, los primeros fundamentos de la competencia digital y del pensamiento computacional se trabajarán de manera analógica: a través del juego, la experimentación y la guía del docente.

En cuanto a tercero y cuarto de Educación Primaria, se comenzarán las actividades en línea, siempre bajo la dinamización del docente y guiadas por el uso que haga el alumnado. En quinto y sexto se sistematizará el trabajo de la competencia digital. El objetivo no es utilizar más dispositivos digitales, sino elegir el uso que realice una aportación significativa al proceso de aprendizaje.

En el caso de los jóvenes de entre 12 y 16 años, en la ESO se promoverá un uso ético, responsable y sostenible de los dispositivos digitales. En definitiva, la reflexión y el empoderamiento en torno a la tecnología son los principales objetivos del trabajo. Para ello, Zigor Ibarzabal ha confirmado que están definiendo y desarrollando una experiencia de aprendizaje específica: “El próximo curso la pondremos en marcha en la ESO”.

Y, para terminar, en todas las etapas, en lo que respecta a la organización del uso de los dispositivos, se garantizará que las ikastolas ofrezcan un entorno seguro para su uso; y, por tanto, cuando el uso se realice fuera de la ikastola, deberán explorarse y activarse vías y opciones para garantizar que se respeten la seguridad y los derechos del alumnado. En cambio, los dispositivos digitales deberán quedarse en la ikastola durante el recreo.

Hoja de ruta para la soberanía tecnológica

En la presentación han destacado que, para trabajar la competencia digital, se necesitan criterios para elegir las tecnologías y recursos adecuados. De ahí surge la segunda dimensión: la de la hoja de ruta para la soberanía tecnológica. No es lo mismo utilizar cualquier plataforma que elegir una coherente con los valores de la comunidad.

Se centra en ocho objetivos estratégicos: lograr autonomía estratégica, promover la colaboración entre ikastolas, priorizar el software libre y el código abierto, reforzar la formación, garantizar la seguridad digital y la protección de datos, promover la sostenibilidad y la ecología digital, priorizar a proveedores y cooperativas locales, y coordinar la tecnología con la pedagogía. El director de Educación ha subrayado que no se trata de medidas coyunturales: “Son decisiones situadas dentro del proyecto educativo. La tecnología nunca es un fin en sí misma: para las ikastolas es una herramienta de una elección guiada por la pedagogía”.

Familia e ikastola, en la misma dirección

La competencia digital no se puede trabajar únicamente en el aula. El alumnado también utiliza los dispositivos fuera de la ikastola y tiene una relación directa con las tecnologías; por eso, la coherencia entre la familia y las ikastolas es imprescindible. Por ello, la nueva Estrategia Digital de las ikastolas no limita su influencia únicamente al ámbito educativo. La estrategia propone, entre otras cosas, sesiones de trabajo y dinámicas para las familias, y se pondrán en marcha planes de formación para el profesorado.

Para empoderar digitalmente al alumnado, es imprescindible la formación para el empoderamiento del profesorado. Se desarrollará en dos planes: por un lado, se reforzarán las competencias digitales; y, por otro, se trabajará la estrategia y la secuenciación de su puesta en práctica en el aula. “El objetivo es construir una mirada compartida por toda la comunidad”, ha declarado Ibarzabal.
 

*Stefano Kluzer es experto sénior en la organización sin ánimo de lucro All Digital AISBL, asesor de la Comisión Europea y del Joint Research Centre, y moderador de la Comunidad de Práctica DigComp.
 

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