Seaska y las asociaciones Biga Bai, Ikas Bi y Euskal Haziak han reclamado en una rueda de prensa conjunta que se permita realizar en euskera algunas pruebas de la Evaluación de Bachillerato a partir de junio de 2026, sin esperar a 2027.
Las entidades subrayan que la enseñanza en euskera vive un momento de estancamiento en Ipar Euskal Herria y que hacen falta medidas concretas para garantizar la continuidad del recorrido educativo en euskera desde Primaria hasta Secundaria y Bachillerato. Según explicaron, los datos recientes muestran que, aunque la red bilingüe y de inmersión mantiene una presencia importante, el número de alumnos no evoluciona al ritmo necesario para alcanzar los objetivos marcados por las instituciones públicas.
La lengua de examen, una cuestión estratégica
Las asociaciones recuerdan que la lengua de examen es una cuestión estratégica para el alumnado. A su juicio, impedir el uso del euskera en determinadas pruebas supone un retroceso tanto para la política lingüística como para el alumnado y el profesorado que han optado por los modelos bilingües o de inmersión.
Por ello, piden que se autorice, como experiencia piloto, la realización en euskera de la prueba avanzada de matemáticas del Bachillerato, tal y como ya ocurrió entre 2012 y 2019. También solicitan que quienes lo deseen puedan hacer en euskera una parte de la Prueba Oral, mediante la organización de tribunales bilingües.
Un llamamiento a pasar de las palabras a los hechos
Desde las cuatro entidades insisten en que no existe hoy ningún motivo que justifique el veto actual y reclaman que las administraciones pasen “de las palabras a los hechos”. Asimismo, confían en que esta reivindicación sea escuchada tanto en Burdeos como en París, y que el compromiso con el euskera se traduzca en medidas concretas.